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Historia de la Escuela Dominical Array Imprimir Array

 

¿Qué es la Escuela Dominical? 


Es el “taller” de la iglesia donde la juventud recibe entrenamiento para convertirse en los dirigentes del mañana, y donde se forja el carácter cristiano de sus vidas.

Sencillamente, es la reunión de la iglesia en clases separadas, según la edad del alumno. Estas clases se dedican al estudio de la Palabra de Dios por series de lecciones progresivas. Es en sus principios y propósitos, una institución bíblica, pues el deber de enseñar la Palabra de Dios es declarada en ella misma.

Un agente evangelístico de la iglesia

La Escuela Dominical es el agente más efectivo de la iglesia para ganar a los perdidos. El evangelismo es la fuerza impulsora que mantiene al maestro realizando su labor.

Una Rama Educativa

Ningún otro departamento de la iglesia tiene mayores oportunidades de enseñar tan efectivamente. La mayor parte del tiempo de la escuela dominical debe dedicarse al estudio de la Biblia. Se utiliza literatura que presenta correctamente la verdad bíblica a los maestros y alumnos.

 

Un Centro para la Preparación de Obreros

Es el “taller” de la iglesia donde la juventud recibe entrenamiento para convertirse en los dirigentes del mañana, y donde se forja el carácter cristiano de sus vidas. De hecho, la mayoría de los obreros de la iglesia y de nuestros ministros, han surgido de la Escuela Dominical.

 

LA HISTORIA DE LA ESCUELA DOMINICAL

La Escuela Dominical no es una institución separada de la iglesia, sino más bien un departamento de la iglesia.Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento tenemos múltiples ejemplos de prácticas de la enseñanza de la Palabra de Dios. Lutero comenzó con algunos catecismos, pero su enseñanza era sólo para adultos.

Recién en el siglo XVIII se pensó en la enseñanza a los niños. En el año de 1781 vivía en Gloucester, Inglaterra, un editor de un diario, que se llamaba Roberto Raikes. Era cristiano y un ciudadano de cultura que anhelaba servir a Dios y a su prójimo. Los ciudadanos de Gloucester habían notado que en los barrios pobres de la ciudad se había desatado una ola de pillaje y vandalismo entre los niños. 

Estos ciudadanos elevaron una súplica al Sr. Raikes pidiéndole que por medio de su diario pusiera una reprimenda a los padres de esos niños malhechores. Pero Raikes vio que eso no era todo lo que se debía hacer. Dios le hizo comprender la verdadera condición moral y espiritual de estos niños. Rodeados de toda clase de vicios, no tenían nada para ayudarles a vivir una vida mejor. 

Raikes propuso, con la ayuda de Dios, abrir una escuela donde no solamente se les enseñara a leer y a escribir, sino principalmente la Palabra de Dios. A pesar de todas las dificultades, este hombre de Dios siguió con sus planes.

La lucha en el principio era terrible, porque los niños no querían reformarse ni recibir instrucción; pero Raikes y sus ayudantes seguían luchando y orando: y al fin tuvieron éxito. La primera casa se llenó y consiguieron otras, hasta que se establecieron escuelas dominicales en todos los barrios pobres de la ciudad. 

El resultado más importante era la salvación de las almas de muchísimos niños que fue efectuada por las escuelas dominicales.

En sólo cuatro años se establecieron escuelas dominicales con dos mil quinientos alumnos. Cuando Roberto Raikes murió en l811, la asistencia en todas las escuelas había crecido a cuatrocientos mil.


La Escuela Dominical hoy día

Aunque la escuela dominical tuvo su origen en Inglaterra, se desarrolló y creció con más rapidez en América. Uno de los primeros obreros en la escuela dominical, Esteban Paxon, fue convertido por medio de su hija, y ella había sido salvada en una escuela dominical. 

Su padre dedicó su vida a esta obra. Viajaba de una aldea a otra, en medio de peligros y penalidades indecibles, y organizó 1.314 escuelas dominicales con 83.405 alumnos y maestros. Hoy en día hay más alumnos y maestros de escuela dominical en el continente americano que en cualquier otra parte del mundo.


El gran desafío

Millones de niños adolescentes no estarán en la escuela dominical el próximo domingo. De esa gran multitud que no recibe ninguna instrucción religiosa salen los delincuentes que día a día aumentan en nuestra sociedad. La delincuencia juvenil y los crímenes son los grandes enemigos del mundo. Sin embargo, la escuela dominical es el enemigo más temible de esas fuerzas del mal.

Si podemos llevar a los niños a la escuela dominical, podremos quebrantar el poder de la delincuencia juvenil y contrarrestar la ola de crímenes que está azotando a nuestro mundo.

  "El desafío que presentan las escuelas dominicales es algo que merece la consideración más profunda.”